DM Walker vuelve a destrozandoelarmario con su afilado sentido de la humildad en un campo carente de moda-les.

Karim Benzema, delantero del Real Madrid, imputado por chantaje sexual a un compañero de la selección francesa; Lionel Messi, considerado uno de los más grandes futbolistas de la historia, acusado de fraude fiscal; cinco jugadores del FC Barcelona irrumpiendo en mitad de una rueda de prensa de un rival disfrazados con motivos de Halloween (imagen)…

Halloween Barcelona

¿Pero qué está pasando con los futbolistas últimamente? Una de dos: o bien la degradación de valores que vive nuestra sociedad ha alcanzado de pleno al presunto ‘deporte rey’, o bien, directamente, no existía en sus casos ninguna moral que pervertir. Así como el brujo más brujo es incapaz de convertir el pan en pan, estas figuras sociales parecen haber olvidado que, en tanto deportistas de élite que son, representan modelos de comportamiento para mucha gente. Y se pasan por el arco del triunfo los protocolos. Y, como diría el buen Andrés Montes, se remiten al artículo 34 del Estado de California, según Shaquille O’Neal (“hago lo que quiero, cuando quiero y lo que me da la gana”).

En resumen: los ‘bad boys’, los chicos malos, se han puesto de moda…

En la última Copa del Mundo de rugby disputada en el Reino Unido, nos hemos hastiado de escuchar ese manido adagio que asegura que el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros, y su inversa analogía con respecto al fútbol. Es imposible categorizar en estos casos, porque de todo ha de haber en la viña del Señor. Todos los deportes, sin excepción, poseen sus arquetípicos ‘bad boys’ de manual; en este sentido, los ejemplos de Tiger Woods (golf), Mike Tyson (boxeo), Dennis Rodman (baloncesto), Nick Kyrgios (tenis) o Valentino Rossi (motociclismo), entre otros, servirían para respaldar esta afirmación.

Pero claro, el fútbol mueve muchas masas y genera muchos intereses… Y especialmente dinero. Porque cabe preguntarse qué puede hacer un chaval de 20 años con millonadas indecentes en su cuenta corriente, y prepararse para lo peor si ese chaval no ha tenido una formación personal como es debido. Cuando no estás lo suficientemente ‘hecho’, esta vida te puede pasar por encima. Y es que ser joven y deportista, y a la vez estar forrado de pasta, puede resultar peligroso si todavía te falta un hervor, como bien pudimos comprobar aquí con el famoso caso del inefable ‘Saltavallas’.

Cuando en la propia televisión, y especialmente en Telecirco, tenemos bodrios pergeñados ad hoc para alterar la mente de nuestros jóvenes, preconizando dudosos valores de conducta que, en un futuro no muy lejano, darán como resultado una generación desperdiciada llena de ‘ni-nis’ sin oficio ni beneficio, uno no puede sino tirarse de los pelos. Siendo eso malo, lo peor es que los futbolistas se convierten, de forma voluntaria, en tristes remedos de ‘tronistas’, y algunos como Gerard Piqué, que por lo menos suele hablar claro para bien o para mal, pasan a ser por méritos propios enemigos números 1 de la sociedad, excepto en sus casas.

Ojo, que este asunto no es nuevo. Que ‘chicos malos’ ha habido en todas las generaciones y épocas de este deporte. ¿Quién no recuerda al mítico cierrabares brasileño Romário? ¿O las declaraciones de José María Gutiérrez, ‘Guti’, reconociendo que no se veía de discotecas a los 60 años, pero sí mientras era jugador? ¿O las borracheras públicas de un Paul Gascoigne cuya caída en picado parece no tener fin? ¿O las que liaban por Bizkaia Zipi y Zape, alias Yeste y Del Horno?

Pero no, el problema es el ejemplo. Porque el golfo es una especie a proteger, en especial cuando hay clase. Y ahí radica la gran diferencia: la clase, no es que se esté perdiendo… es que ya se ha perdido. Como muestra, este vídeo de otro gran icono futbolístico de hogaño, el madridista Cristiano Ronaldo.

Muy pagado de sí mismo y con un ego diez veces mayor que la superficie de la Comunidad de Madrid, el ‘astro’ portugués se soltó esta ‘perla’ en una entrevista post-partido. Cuánto debería aprender ‘Cris’ de un genio real en toda la extensión de la palabra, y que curiosamente vistió la camiseta de uno de sus anteriores clubes, el Manchester United…

George Best

El bueno de George Best era un bebedor empedernido, pero qué demonios, de clase iba más que sobrado y si no, aquí les dejo una cuantas frases suyas que pasaron a la historia.

Otra consideración respecto a los ‘bad boys’: no podemos criminalizar a la nueva generación en exclusiva, puesto que los jerifaltes de la FIFA, que ya peinan canas desde hace varios lustros, tampoco es que sean precisamente un ejemplo a imitar. Por cuestiones como ésta, cada día, el firmante de este post se reafirma más en su idea de odio eterno al fútbol moderno.

En fin… Como viejo romántico que es, DM Walker es más partidario de rescatar otro tipo de paradigmas mucho más formativos para nuestra juventud. Recordando cómo el mítico Telmo Zarra prefería caer lesionado antes que lesionar, la amistad entre un barcelonista (Xavi Hernández) y un madridista (Iker Casillas), o un vídeo que uno nunca se cansa de ver y que reproducimos a continuación, en el que Carles Puyol reconviene a dos compañeros suyos por faltar al respeto a la afición de Vallecas después de marcar un gol. Sencillamente, impagable.

Y para rubricar el artículo, y confiando en que el futuro transite por unos derroteros infinitamente más esperanzadores y halagüeños, les dejo con el último ejemplo de ‘fair play’ que nos ha hecho reflexionar sobre los auténticos valores del deporte. Ojalá que en los años que están por venir, la nueva generación, los niños y niñas del hoy, lleguen a convertirse en auténticos ‘sportmen’ y ‘sportwomen’. Y de paso, reflexionemos acerca de lo que podemos estar haciendo de forma equivocada. Y es que, como cantaban los ‘Pato de Goma‘ allá por 1984, “si somos malos, por qué será / no comprendes, no lo entiendes / algo marcha, algo marcha mal”.

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