La Troika ya no existe proclamó al poco de ser investido presidente de Grecia, el Sr. Alexis Tsipras… tecnicismo que desafortunadamente para el pueblo griego nunca llegó a desaparecer… y que le recordó Manolo Glezos, héroe nacional y compañero de partido, que ha pasado a los anales de la historia de Grecia como uno de los primeros ciudadanos en hacer frente a los nazis tras derribar la cruz gamada de la Acrópolis griega, donde hondeaba en plena ocupación alemana.

Pero, ¿quiénes conforman la Troika? Pues es sencillo: un grupo – elitista en su mente y en su calzado- que se siente tan legitimado por su dinero y por su superioridad ante la necesidad del prójimo, que impone a fuego una supuesta legitimidad a recobrar capitales que prestaron a sabiendas que no se lo podrían devolver. La gran solidaridad europea se cotizaba a un 5% de interés.

Las negociaciones que vienen dilatándose en el tiempo tienen un denominador común: la disparidad. No sólo en las diferencias políticas e ideológicas, sino en las humanas. Se comenta en círculos políticos que la elección en su momento del Sr. Yanis Varoufakis fue un golpe de efecto que no hizo excesiva gracia en las instituciones europeas. No sólo por las “supuestas” clases magistrales que el profesor de universidad intentaba repartir entre sus “colegas”, sino en su propio atractivo físico y la vestimenta que le caracterizaba, alejada del prototipo de político europeo. El conducir moto y llevar niquis de licra tampoco ayuda. En una línea de juego parecida, el presidente griego, el Sr. Alexis Tsipras, negó en su día el regalo del primer ministro italiano, Matteo Renci. El presente se trataba de una corbata “la usaré cuando mi país supere la situación de dificultad en la que se encuentra”…Dicha corbata azul, hondea ahora como una soga alrededor del cuello del presidente heleno.

No nos engañemos, el juego del dinero no es sólo un campo de reformas, las negociaciones finales han puesto encima de la mesa demasiadas envidias – camufladas de políticas necesarias -, y la búsqueda de una homogeneidad sobre la mentalidad, la vestimenta y el perfil del político necesario.

En función de lo que ocurra en las últimas horas, nos preguntamos…. ¿la banca siempre gana?

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