Desde que abandonamos el Jardín del Edén siempre hubo quien quiso ponerse la parra más grande de taparrabos para pretender tener el mucho que esconder, una característica que también heredaron la mutación genética que degeneró en la raza de los políticos. El postureo es una actitud consustancial a la raza humana que también desarrollan los políticos.rajoy

Tal y como ironiza José A. Pérez Ledo en su blog, a los políticos les encanta abrazar negros para dejar constancia, a dos semanas de las elecciones, de que son excelentes personas con un corazón que ni Teresa de Calcuta. Esta costumbre tiene la variedad de sacarse una foto besando un bebé, mostrando que son padrazos o madrazas aunque no tengan vástagos, como Mariano Rajoy. Lo importante es que haya un fotógrafo delante.

Incluso los políticos que se han forjado una imagen de hierático tipo duro, mezcla de marine y agente del KGB como Vladimir Putin, sucumben a la moda del postureo y no dudan en retratarse sujetando con cara ñoña un adorable perrito, con el mismo traje con el que encarcela opositores u ordena invadir Crimea.putin

Una idea que ha debido de gustar, visto el éxito cosechado entre otros líderes.Cristina Kirchner no dudó en lucir su perro ‘chavista’, regalo del Gobierno venezolano y de la misma raza que acompañó  a Simón Bolívar.

cristina

No hay mejor campaña de lavado de imagen que ponerse a besar bebés y abrazar cachorritos. Las redes sociales pertenecen a los gatos, pero la política es de los perros. Otro experto en cuidado -y lavado- de imagen pública es Silvio Berlusconi, que intenta parecer un tipo respetable al que dejarías acercarse a tu hija recurriendo a otra tierna foto con su amigo peludo, esos inocentes canes que desconocen si sus amos Jane Goodall o un depravado.

silvio

Ya saben líderes del futuro, pongan un perrito -y un fotógrafo- en su vida.

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